MISIONES DE VERANO… UNA EXPERIENCIA DE DIOS.
Conforme al plan de pastoral de nuestra Arquidiócesis, dictado por nuestro pastor, el Emmo. Sr. Cardenal D. Francisco Robles Ortega, y dando cauce a las iniciativas presentadas por los mismos jóvenes de la comunidad, hemos vivido una grata experiencia de fe, que nos motiva a seguir adelante con la invitación que nuestro Señor hizo a los apóstoles antes de subir al cielo: "vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura" (Mc 16, 15ss).
Desde el pasado domingo 18 de julio, los jóvenes recibieron la bendición de la comunidad en algunas de las misas dominicales, quedándose desde ese día a "vivir" en la Parroquia.
Nuestra Parroquia cuenta, desde hace algunos años, con 11 sectores. En esta ocasión, fueron 40 jóvenes los que participaron directamente, distribuidos en pequeñas fraternidades de 6 ó 7 integrantes.
En los 5 sectores en donde se realizó la misión, los jóvenes tuvieron la dicha de compartir la Palabra de Dios con los fieles, por medio de la lectio divina, esto es un momento de oración y reflexión con algún pasaje de la Biblia. En algunos sectores ya se tenían grupos formados, pero en algunos se fundaron nuevos grupos de reflexión.
Se realizaron visitas a las casas para compartir el mensaje de Cristo, e invitar a participar de las actividades que se organizaron para los niños, jóvenes y adultos.
Diariamente se rezo el Rosario. El P. Martín y el P. Juanjo, celebraron la Misa en los sectores, asimismo el Diác. Héctor Leal y dos seminaristas, apoyaron celebrando la Palabra y distribuyendo la comunión.
El jueves por la mañana y parte de la tarde, todos los misioneros fueron a visitar "El Realito" para ayudar en las labores de reconstrucción.
Todas las mañanas se dedicaron a la oración y formación espiritual de los misioneros. Por las noches, al llegar de su lugar de misión, participaban de una Hora Santa, que fue dirigida por un ministerio de música diferente cada día.
RESPUESTA DE LA COMUNIDAD
Por parte de los miembros de la comunidad, la asistencia fue en ascenso. Cada noche, al realizar la evaluación, se compartían las experiencias y los misioneros manifestaban su alegría porque la respuesta cada día fue creciendo, aunque como siempre apareció una nube negra que intentó ocultar el brillo emanado de estos jóvenes corazones, pero como bien dice Don Bosco: con alegría y perseverancia todo se puede.
Y fue así como nuestros misioneros lograron disipar las nubes de la indiferencia para dar paso al mensaje de Cristo.
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